viernes, 23 de noviembre de 2012

Los árabes y los grifos


Se cuenta una historia que ciertos árabes llegaron a París después de la primera guerra mundial. Pero no los sorprendió el arco del triunfo o la tumba de Napoleón, sino los grifos (las canillas) del cuarto del hotel.
Cuando se fueron, se habían llevado todos los grifos de los cuartos de baño: “Con estas llaves mágicas nunca nos faltará agua en el desierto de Arabia!”, se excusaron con el sorprendido conserje del hotel.
No entendían que la función del grifo era transportar el agua, no producirla. No lo lograban entender que el tesoro no estaba en la tubería.

Recuerda esta pequeña anécdota cada vez que creas que tu Pastor o apóstol es un "súper ungido". O cuando algún predicador te quiera hacer creer que solo el "tiene el gran secreto" para la unción. El hombre es solo un grifo, una sencilla tubería, como lo puedes ser tu.

El secreto no es el grifo, sino lo que sale de el.
El secreto no es la cruz ni la religión, sino quien colgó de ella.
Dante Gebel
LUMINIZATE.COM

1 comentario :

Luis Mattos dijo...

Buena reflexión. la verdad es muy común ver que hoy en día abundan los que piensan que la uncion surge de x "predicador" y se amontonan para recibir la uncion de x ministro. La realidad es que el que unge es el Espiritu Santo. Visita http://www.misantuario.com/ para mas informacion

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