sábado, 16 de agosto de 2014

Las razones por las que hay mas sapos que principes

“Sin ser lo que buscaba, terminaste siendo todo lo que necesito”

Ya publiqué lo que vas a leer a continuación, pero debido a que hace un par de viernes posteé “¿Qué quieren las mujeres?”,
escribieron cientos de damas preguntándose qué es lo que enamoraba a un varón promedio
(se ve que no leyeron este texto y por lo tanto amerita la repetición). Y como sé que muchas de las lectoras no se conforman con poco, al final va un BONUS que refleja lo que algunos de los hombres piensan acerca de ellas. Que lo disfruten.

*****

¿Qué quieren los hombres? En realidad no somos complicados, solo que algunos lotes (creo que las dos o tres últimas generaciones) vienen con serias fallas de fábrica en el chip de la hombría, especialmente notorias a la hora de encarar a quienes dicen amar; pero si logramos ajustar ese pequeño detalle, todo lo demás es bastante básico y funcional. Desde mi humilde lugar, cada semana trato de darte una pequeña ayuda para que el se anime a decirte lo que siente y terminemos con este asunto del histeriqueo de una buena vez…gente grande, che!

Siempre me preguntan si está mal visto que una mujer tome la iniciativa y le exprese sus sentimientos al hombre. Yo se que lo ideal sería que todo fuese como el cuento del príncipe y la dama, donde el un día se te pone de rodillas y te pide que seas su esposa, y perdóname que te decepcione, pero dudo que eso vaya a pasarte. Y no porque no te lo merezcas, sino porque en la vida real hay más sapos que príncipes.
Por eso mantengo la opinión que hay ocasiones en que tenés que mirarlo a los ojos y decirle: “Bueno, no perdamos más el tiempo; ¿sentís algo por mi o no?” y si empieza a evadirte o te cambia de tema, es que no te merece y no vale la pena pasarte el resto de la vida al lado de un tipo que no sabe lo que quiere o lo que siente.

También es probable que te sorprenda diciéndote que se muere de amor por vos o directamente te da un beso como toda respuesta. Yo no veo mal en lo absoluto el hecho que vos te le declares; ni es pecado, ni perdés la salvación, ni te quita feminidad. Obviamente siempre trato de alentar a los varones a dar el primer paso, pero tengo que confesar que a juzgar por los especímenes que veo últimamente, hay muchos varones dando vuelta, pero lamentablemente lo que no abundan son los hombres.

La mayoría (especialmente los cristianos) piensan que si le dejan el trabajo a Dios, El mismo se encargará de enamorarte y un día el Espíritu Santo te va a envolver, te va a hacer levitar hasta caer en sus brazos, mientras que no vas a poder parar de hablar en lenguas. No los culpes por pensar así, así les programaron el cerebro desde el púlpito en los últimos 20 años, que “esperen la voluntad de Dios”, que “Ya Dios te dará a tu idónea, no te apresures”, y algunos de estos muchachos, que prefieren arriesgar lo menos posible, están esperando que les pase eso que les prometió su apóstol el domingo pasado.
Si a eso le sumas que la mayoría de estos tipos (y hablo de algunos que promedian los 30 añitos o más) viven en la casa de los papis y mamá los espera con la sopita caliente todos los días, quieren “vivir de la alabanza” o que “Dios lo mande a pasear por las naciones”, en resumen, estamos ante un ejemplar que más vale perderlo que encontrarlo. (Me van a odiar por esto, pero se supone que los varones no están leyendo esto, ni son tan curiosos como las damas).
Aun así, no quiero subestimar tus sentimientos y es por eso que te aliento a que le digas todo lo que sientes, por carta, por chat, mensaje de texto o mirándolo directamente a la cara.

Ahora, ¿Qué enamora a un hombre? Lo mismo que a todos, el necesita ser admirado (si lo admiras de verdad, te terminas enamorando) eso es vital, casi como el oxígeno para cualquier macho promedio; feminidad en todo momento, buen humor y optimismo; que lo dejes sentirse el protector, pero al mismo tiempo sepas cuando mimarlo; que sepas cuando dejarlo solo con sus pensamientos; que demuestres admiración y confianza; que sepas escucharlo con atención sin interrumpirlo a cada instante, “inteligencia sin ostentación y cultura sin pedantería”, es la clave.
Si tenés algo que decir, aprendé a decirlo de forma clara y directa. A los varones no nos gustan las indirectas. No hay nada más infalible que un: “Te amo con toda mi alma”, punto. Ya de por si, los hombres carecen de ese sexto sentido que a vos te sobra, así que, si vas a esperar a que se de cuenta de lo que sentís porque se lo hiciste notar indirectamente, tranquilamente podés ir dándole la dirección del geriátrico en donde te vas a hospedar, para que él te visite cuando le caiga la moneda de lo que le quisiste decir.

Algunas mujeres son dulces por naturaleza. Pero muchas otras, hoy en día, han confundido el ser fuertes con volverse duras. Y la dureza no atrae a los hombres porque saben (por experiencia) que no es más que un caparazón que oculta la vulnerabilidad. Una mujer sensible que se permite llorar o emocionarse, derrite a cualquier hombre. Si sos dulce, sensible y lo haces reír…es todo tuyo.
Sé auténtica, cuando te relaciones con él, olvídate de las normas o “lo que corresponde decir”. Sé vos misma, espontánea, imprevisible; eso siempre resulta irresistible.
Se buena conversadora. A los hombres sí que les gusta hablar… cuando están frente a alguien que sabe escuchar, se comprensiva e inteligente, flexible, curiosa y generosa. Bella… y normal, ¿Cuántas mujeres viven acomplejadas porque se sienten defectuosas cuando se comparan con las modelos y actrices de cuerpos perfectos? Creen que a los hombres solo les importa el físico. Y la verdad es que sí les importa a primera vista, pero cuando se trata de una relación seria, no buscan muñecas inflables, lo que menos les termina importando es el cuerpo.

Un hombre se va a enamorar de vos, si cuando están juntos, siente que puede ser él mismo, si se siente seguro al expresar sus sentimientos más íntimos. Pronto se va a dar cuenta de que te extraña, comienza a notar que tu presencia le es cada vez más indispensable. Cuando un hombre se siente cómodo y seguro a tu lado, comienza a extrañarte más y su amor por vos crece día a día. Y lo más extraño es que ni siquiera sabe por qué se siente así. Lo que sí sabe es que hay algo especial en vos, algo que provoca emociones que no siente con ninguna otra mujer. Él quiere estar en tus brazos siempre y que no lo sueltes nunca.
A esta altura quizá estés pensando que no estás segura si el siente por vos, lo mismo que vos sentís por él. Para eso, hay algo que nunca falla y es un método infalible. Sé que como buena mujer, ocultas sentimientos muy profundos en el fondo del corazón, pero los ojos siempre son las ventanitas o las mirillas por las cuales alguien que te ama bien, siempre podrá espiar. La mirada profunda es una forma de intimidad (no todos saben utilizarla) y cuando alguien te mira directamente a los ojos, desnuda tu alma y todo lo que hay en tu corazón, y lo mismo te pasa a vos con él. Así que, si tenés dudas, solo te resta esperar al fin de semana y mirarlo directamente a los ojos. Si sostiene la mirada, vas a saber exactamente lo que siente. Y después que lo compruebes, ya no te va a importar quién será el que tenga que dar el primer paso. Luego de una mirada así, estás a un paso de un sincero y espontáneo: “Te amo profundamente, con todo mi corazón”, diga quien lo diga primero.

CARTA DE UN HOMBRE PROMEDIO
(PARA TODAS LAS MUJERES QUE NO SE SIENTEN "PERFECTAS")

Queridas amigas:
No nos importa cuánto pesan. Es fascinante abrazar a una mujer. Pesarla, no nos proporcionaría ningún efecto.
No tenemos la menor idea de lo que es un talle. Nuestra evaluación es visual. No nos importa cuánto mide en centímetros. Es una cuestión de proporción, no de medida. No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son irresistibles. Entendámoslo de una vez, traten de gustarnos a nosotros, no a ustedes, porque nunca van a tener una referencia objetiva de cuán lindas son de mujer a mujer. Ninguna mujer va a reconocer jamás delante de un tipo, que otra mujer está linda.
Las jovencitas son lindas…pero las de 40 para arriba, son el verdadero plato fuerte. El cuerpo cambia. Crece. Una mujer de 40 o de 50 años, a la que le entra la ropa de cuando tenía 20 o 25 años, o tiene problemas de desarrollo, o se está auto destruyendo. Nos gustan las mujeres que saben manejar su vida con equilibrio y saben manejar su natural tendencia a la culpa. O sea: la que cuando hay que comer, come con ganas; cuando hay que hacer dieta, hace dieta con ganas (no se sabotea ni sufre); cuando hay que tener intimidad de pareja, la tiene con ganas; cuando hay que comprar algo que le gusta, lo compra; cuando hay que ahorrar, ahorra. Algunas líneas en la cara, algunos puntos de sutura en el vientre, algunas marcas de estrías, no les quitan su belleza. Son heridas de guerra, testimonio de que han hecho algo con sus vidas, no han estado años en formol ni en un spa. ¡Han vivido!
El cuerpo de la mujer es la prueba de que Dios existe. Es el sagrado recinto donde nos gestaron a todos, donde nos alimentaron, nos acunaron, que nosotros sin querer las llenamos de estrías, y demás cosas que tuvieron que ocurrir para que estemos vivos. Cuídenlo. Cuídense. Quiéranse. La belleza es todo eso, todo junto.

Seguidores