lunes, 17 de enero de 2011

Jóvenes en crisis

«Los jóvenes pasamos por tres crisis: No tenemos ningún punto de referencia ni un modelo, no le encontramos sentido a nuestra vida y, en una palabra, nuestra sociedad es cada vez más materialista y nosotros lo que tenemos es sed espiritual». Este es el resumen de un artículo que leí en una revista.

¿Por qué hay tanta gente que se pierde la respuesta completa que dio Cristo a las preguntas esenciales de la vida? ¡Me gustaría tanto decirles que Dios no está lejos de nosotros! No guarda silencio, pues su mensaje es la Biblia, y tanto responde a las preguntas de los jóvenes, como a las de cualquier persona.

¿No tiene un punto de referencia? ¡No es cierto! La Biblia da los puntos de referencia necesarios para conducirse en esta tierra. En la persona de Jesucristo, ella indica la referencia del bien y de lo que es verdadero. Para saber cómo debería ser su vida, lea los evangelios.

¿No le encuentra sentido a su vida? ¡No es cierto! Podemos vivir para el supremo bien, para Dios mismo. Para ello es necesario ir a Jesús, reconocer la verdad de su mensaje con respecto a nuestro estado moral, a la gracia divina y al valor de su sacrificio en la cruz. Gracias a Él, Dios está muy cerca de nosotros, y por Él, nuestra vida alcanza su plenitud.

¿Tiene sed de espiritualidad? Jesús apaga esa sed y responde al deseo de ser amado: “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás… El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14).

Si tiene amigos que se hacen estas preguntas, nunca lo dudes y cOpmpate con ellos ¡El gran amor de Jesús!

La buena semilla

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14:6

1 comentario :

Nicson dijo...

Muy cierto. Creo que la crisis es el silecio de los hijos de Dios. Muchas veces gozamos de todo lo que Dios nos da y hace en nuestras vidas, pero lo guardamos para nosotros... Nos gozamos por dentro, mientras al lado raspan el suelo buscando agua... Nuestra obra es la que tiene que ser ejemplo, y hacernos ciudad deseada, pero nuestra boca es la que puede llegar al entendimiento de aquellos que se hacen estas preguntas.

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